Integración

 

   Si le das terapias y no le das integración, es como si le estés dando un regalo que no puede abrir. Los seres humanos dependemos los unos de los otros. Nuestros comportamientos están regidos por nuestra interacción natural con otras personas, por nuestra participación en la sociedad. Estas vivencias naturales nos dan la oportunidad para utilizar nuestras fortalezas, identificar nuestras debilidades y desarrollar y fortalecer las habilidades que nos hacen falta. Entonces, si con la excusa de “reparar o preparar para la vida” a tu hijo con discapacidad, lo asilas en vez de integrarlo, las terapias no serán tan útiles como esperabas.

     Siempre me pregunto cuál es objetivo de por ejemplo, aislar a las personas con retos de comportamientos. La excusa de los que dicen saber, es que necesitan servicios personalizados. Mi pregunta concreta, es: ¿Acaso segregándolos y limitándolos a tener interacción solamente con otras personas con su mismo comportamiento, les estamos dando oportunidades de aprender nuevos comportamientos?

     No juzgo a los padres por las decisiones que toman en relación a sus hijos, todo lo contrario, los entiendo de corazón. Los entiendo porque se que no es fácil, y se que uno pasa por momentos en los que siente que está luchando contra todo el mundo. Hay momentos en que los que uno siente que sus ideales y sus sueños son demasiado grandes, demasiado complicados, y demasiado suntuosos. A veces uno decide escuchar al que dice saber, fruto de la angustia y de la impotencia. A veces es demasiado difícil encontrar más opciones.

     En cambio, si me interesa llamar la atención de los responsables directos de las carencias de nuestras comunidades como familias de personas con necesidades especiales. De los gobiernos, de los departamentos de educación, de los profesionales que aún contando con los recursos prefieren tomar el sendero más corto.

     No confundamos a los padres haciéndoles creer que sus hijos necesitan más terapias, o que necesitan empeñar lo poco que les queda con tal de llevarlos a nadar con los delfines o conocer a una prominencia que les cambiará la vida. Ayudemos a los padres a entender que lo que sus hijos en realidad necesitan es integración natural para que esas intervenciones y guías necesarias, que reciben de profesionales calificados, si funcionen y den frutos. El más importante: su inclusión e integración natural en la sociedad para que sean lo más independientes y felices posibles.

     Mis queridos y respetados padres y compañeros de vida, escuchemos a nuestros corazones. La voz de nuestro amor es más sabia, más poderosa y más fuerte que cualquier otra. No acallemos la voz de la esperanza. No privemos a nuestros hijos de su derecho básico de pertenecer, creyendo que todavía no son los suficientemente buenos como para merecerlo, porque es su derecho. El universo es perfecto, y todos hemos sido creados para complementarnos unos a otros.

@Eliana Tardio – Vivir con Pasión, Compasión y Estilo

 

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