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¿Qué es la compasión?

 

A qué se denomina Compasión

Usualmente el término “Compasión” es confundido con ciertas ideas de “tener lástima” o “sentir pena” por alguien/algo. Sin embargo, nada tiene que ver con ello.

Lo que el sentimiento de Compasión propone, como concepto que se deriva de la tradición budista, es la sensibilidad hacia el sufrimiento de uno/a mismo/a y de los/as otros/as, con la intención empática de aliviar el dolor de determinadas vivencias (Gilbert, 2010).

De todos modos, esto se destila de, primariamente poder observar y aceptar todas las emociones que se nos despierten en diferentes momentos, incluyendo aquellas más difíciles. Como consecuencia, en determinadas circunstancias, podremos darnos cuenta que alguien (otra persona o uno/a mismo/a), está/estoy experimentando una situación dolorosa. Y esto es lo que se denomina aspecto de yo observador/a, cualidad que puede ser facilitada por el uso de Mindfulness (Atención Plena).

Habilidades de la Compasión

Como se ha mencionado previamente, el concepto de Compasión tiene sus orígenes en la tradición budista. Siguiendo dicha Filosofía, se considera al sufrimiento como parte de la condición humana y, en esta línea, practicar Compasión, nos permitiría construir habilidades para “tolerar de mejor manera” el malestar. Dichas habilidades son: Voluntad (intención), Motivación (empuje por querer cambiar cierto estado de de las cosas) y Coraje (valentía para disponernos a estar presentes en momentos difíciles). 

Sin embargo, es de crucial importancia la práctica: asumir cierta dedicación y compromiso desde las acciones, para generar un patrón o rasgo compasivo (que no es automático porque requiere de mucha presencia). Y esto es posible gracias a nuestra propiedad adaptativa cerebral: la neuroplasticidad.

Sistemas

Por otro lado, al igual que las habilidades, es también necesario contar con cierta sabiduría (“mente sabia” y “sabiduría intuitiva”) para elegir alimentar el sistema de Calma, el cual, junto con el de amenaza y búsqueda de recursos, tiene como fin último la seguridad y la supervivencia de la especie.

Entrenarnos en Compasión apunta a fortalecer el sistema de Calma (y, de alguna manera, desactivar el de amenaza) ya que es aquel que, no solo está relacionado con aplacar el sufrimiento, sino que, también, es el que genera la disposición para estar más presentes y sensibles a lo que sucede a nuestro alrededor y debajo de nuestra piel.

El rol el cerebro en la especie humana

El cerebro es, anatómicamente (desde la perspectiva evolucionista) , un órgano encargado de resolver problemas, precisamente para poder sobrevivir.

Como seres humanos, poseemos un cerebro conformado por una parte “vieja”: Corteza Cortical: asociada al nivel de amenaza e instinto de supervivencia; motivaciones, emociones y patrones de comportamiento automáticos. Por otro lado, de igual modo, contamos con una parte “nueva”; Corteza Prefrontal. Esta tiene que ver con las funciones ejecutivas y la posibilidad de entramar, imaginar, planificar, rumiar, fantasear, poseer metacognición/mentalización, tener sentido de de identidad y self, etc.

No es nuestra culpa

Las características cerebrales mencionadas como resultado de muchos años de evolución (lo cual indica que el cerebro se ha ido diseñando y aún se diseña para sobrevivir y no para ser felices), junto con la noción de que nuestra vida es corta (“mente trágica”), y el carácter social de las condiciones del mundo actual en el que vivimos, inevitablemente generarán sufrimiento.

Por lo tanto, el estado de las cosas y el sufrimiento que el mismo acarrea, no es nuestra culpa. Pero sí tenemos herramientas por practicar y que ayudarían a “lidiar” con eso de mejor manera.

Dolor común

En este sentido, también es importante tener presente el concepto de “humanidad compartida”: todos/as estamos expuestos/as al dolor. Reconocer esto, nos ayuda a atenuar el sufrimiento, considerando la vulnerabilidad y fragilidad en todos los seres humanos.

Propuesta

Dado que no podemos dejar de pensar ni elegir qué pensar, la invitación del entrenamiento de la Compasión, es contemplar a los mismos junto con las emociones (yo observador/a), activar el sistema de calma (mediante visualizaciones, por ejemplo) y redireccionar y focalizar la atención en cosas que sean útiles y/u otorguen placer.

 

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Referencias bibliográficas
- Apuntes sobre curso “Cultivando la Motivación”. Dictado por la Dra. Lorena Llóbenes y la Lic. Nataly Gumiy (Motivación Compasiva).
- Carter, C.S (1998). Neuroendocrine perspectives on social attachment and love. Psychoneuroendocrinology, 23: 779-818.
- Garay, C., Keegan, E., Korman, G., Lencioni, G., Maero, F. (2018). Innovaciones en los modelos cognitivo-conductuales: Aceptación, Compasión, Metacognición y Mindfulness. Terapia de Aceptación y Compromiso (cap. 5, pp. 153- 187). Argentina: Akadia
- Gilbert, P (2010). Compassion-Focused Therapy. The CBT Distinctive Features Series. Hove. Routledge (Traducción: Terapia centrada en la compasión. Características distintivas. Desclée de Brouwers. Bilbao, 2015).
- Hayes, S.c., Follette, V.M, y Lineham, M (2004). Mindfulness and Acceptance: Expanding the Cognitive-Behavioral Tradition. New york: Guilford.
- Rodríguez, P., Ruíz Miñaro, I., Ruíz Sánchez, JJ. (2016). Empoderamiento psicológico basado en ACT y Mindfulness. AEPA-Lulú Ediciones.
- Webinar: La neurobiología del miedo. Dictado por la Dra. Lorena Llóbenes.

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