Padres y Adolescentes

Los tres pilares para un vínculo sano

Hoy hablaremos de la adolescencia. Ese momento de nuestras vidas que está considerado el de mayor vulnerabilidad del ser humano. Y nos preguntamos como padres, cómo debemos posicionarnos frente a ellos, hasta donde intervenir hasta donde confiar, hasta donde….

Lo primero que les voy a decir es que lo normal en un adolescente es que se revelen, si esto es lo normal, la contradicción, la oposición, el No.

Digamos que el adolescente que no logra desafiar a sus padres, revelarse, oponerse a sus ideales, contradecirlos, en un punto puede estar sufriendo mas que aquel que se encuentra en oposición constante con ellos.

En principio vamos a hablar muy brevemente de que ocurre en esta etapa. Por un lado, el adolescente siente que ya es un adulto, su cuerpo ha cambiado y por tal se siente con ciertos derechos, pero al mismo tiempo en determinadas situaciones se siente como un niño y precisa a sus padres más que nunca. Es que es justamente el momento de la vida de mayor transición. Esto provoca duelos, duelo por el cuerpo infantil, deben acostumbrase a su nuevo cuerpo, duelo de sus padres infantiles los mismos ya se empiezan a ver no tan perfectos como en la niñez. El adolescente comienza a introducirse en otras familias a través de sus amistades y comienza a comparar a sus padres, a ver que no son tan perfectos como los creía, esto provoca dolor, y de ahí nace la rivalidad. Sumado a esto no tenemos que olvidarnos del estallido de la sexualidad, ese volcán de hormonas difícil de controlar.

Lo primero que les digo a los padres es que para poder cuidar a sus hijos adolescentes tienen que informarse, a través de profesionales, docentes, o bien libros, artículos que les informen acerca de la sexualidad, el alcohol, las drogas, etc.. El estar bien informados nos permitirá acercarnos a nuestros hijos para poder informarlos a ellos también, es la mejor herramienta que les podemos brindar para cuidarse. Informarlos sin miedo, utilizando las palabras correctas y sobre todo explicarles las consecuencias de sus actos, anticiparnos a alguna situación. Por ejemplo, contarles algún caso periodístico de aquel adolescente que manejo alcoholizado y atropello a una persona, mostrarle la vida de ese adolescente luego de su negligencia. Es necesario que al momento de hablar con nuestros hijos busquemos un momento tranquilo, sin estímulos, sin tv, un momento a solas. Por supuesto que para lograr tener este momento con ellos es necesario haber formado un vínculo desde la niñez. Sino fue así no está todo perdido por supuesto, pero tendremos que tenerles paciencia si ellos no quieren brindarse desde el principio. Habrá que construir ahí algo que no se pudo antes, pero claro que están a tiempo.

Por otro lado, es importante que el adolescente tenga intimidad, es un momento de la vida en donde es necesario que pueda conocerse a sí mismo, respectar sus momentos a solas, respetar ese portazo, golpear la puerta de su habitación antes de entrar entender que nuestros hijos crecieron.

Por último tenerles confianza, una vez que nosotros podamos trasmitirles a nuestros hijos toda la información día a día, una vez que logremos ese vinculo basado en el amor, tenemos que hacerles sentir que confiamos en ellos, para que puedan autocontrolarse, pilar fundamental de una personalidad saludable. Ya que será imposible dentro de unos años cuando ellos lleguen a la adolescencia tardía estar persiguiéndolos para ver si se cuidan o no, por eso debemos lograr el autocontrol, el quererse ellos mismos, el cuidar su cuerpo y el de los demás.

Recuerden siempre estos tres pilares, la información, el respecto por su intimidad y la confianza.

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