Estrés Post-Traumático


El trastorno por estrés post traumático (DSM IV; F 43.1) se origina tras haber experimentado u observado un acontecimiento en el que el individuo experimenta un riesgo de vida real. (Accidente, asalto, violación, atentado, etc.).

Lamentablemente la actualidad contiene innumerables situaciones de peligro a los que nos enfrentamos todos los días e intentamos prevenirlos de algún modo.

Ahora bien, no toda vivencia es experimentada como traumática, lo que para alguien puede resultar esperable o intrascendente, para otros puede devenir en una neurosis traumática. Se trata de una “Disposición al trauma” que varia según cada sujeto. Lo traumático es entonces una respuesta psíquica especifica a lo acontecido, su modo “fallido” de elaborarlo.

Cuando Freud comenta sobre las Neurosis de guerra, establece una diferencia entre lo que es la angustia, el miedo y el terror, donde la angustia opera como una señal específica frente a lo peligroso o desconocido, el miedo en cambio es frente a algún objeto o situación específica, mientras que el terror corresponde a un peligro frente al cual no hay preparación, la llamaría en este caso “Angustia automática” (Factor sorpresa, la falta del apronte angustioso).

En este caso se trata de una corriente excesiva de estimulo que ingresa al aparato psíquico (Acontecimiento traumático) y que es imposible de tramitar para el individuo, causando un dolor incesante y una fijación duradera, de manera que la situación traumática retorna constantemente, una re- experimentación permanente del suceso estresante (Sueños, imágenes, ilusiones, flashbacks) que causa un severo deterioro social, pues el mundo se percibe como altamente peligroso (Híper vigilancia).

Puede suceder también que el sujeto desarrolle una neurosis traumática a pesar de no haber estado en la situación traumática, esto depende del grado de valoración e implicación que el sujeto le ha dado al acontecimiento (Podría haberme sucedido a mí) donde se encuentra vulnerable a la posibilidad de desarrollar algunos síntomas del estrés post traumático.

Es fundamental en todos los casos el apoyo del entorno social que lo rodea y la eventual ayuda profesional para que el sujeto pueda ventilar (hablar) acerca de sus pensamientos y poder re elaborar todo ese material, puesto que los afectados no pueden o no quieren expresar sus emociones, por vergüenza, culpa y con mucha frecuencia por tristeza e incluso depresión. Este estado emocional produce un fuerte malestar psicológico a la hora de readaptarse a las distintas facetas de la vida cotidiana. Pues existe un dialogo interno en el individuo donde predominan ideas de hostilidad, culpa por lo que se hizo o lo que no se hizo, motivos poco realistas e irracionales que desnudan una autoexigencia que genera una sensación de indefinición o de impotencia.

La intervención temprana frente a los sujetos que puedan haber experimentado una situación traumática consiste en dar información sobre las posibles reacciones psicológicas que podría continuar, entrenamiento en relajación de la respiración en situaciones donde invade la angustia automática, una re restructuración cognitiva acerca de esas situaciones que se evitan porque les suponen un peligro que en realidad no tienen pero que lo vinculan al suceso traumático de manera inconciente, deconstruir los pensamientos irracionales que generan sentimientos negativos


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