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El Mandato de Ser Felíz

En la actualidad nos encontramos cotidianamente con frases del tipo “hagas lo que hagas, no te olvides de ser feliz”, “ama lo que haces y haz lo que amas”, “Sé la mejor versión de vos mismo”, cuestiones que se ven potenciadas por los mensajes que se transmiten en las redes sociales y más aún –¿Casualidad?- en cuarentena. Hay algo de este mensaje en donde se puede leer que el éxito solo depende de uno y que la felicidad responde a cuestiones objetivas e independientes de situaciones sociales e históricas, y que si no lo hemos conseguido aún es porque no lo hemos querido lo suficiente.

El mandato de ser feliz aumenta en cuarentena: no hay que perder el tiempo, hay que producir, aprender cosas nuevas, reunirte por zoom, hacer las tareas con los niños, cocinar, pintar, “reinventarse” palabra modelo en esta época. Ser feliz COMO SEA, es como decirle a alguien que está pasando un mal momento que sonría y no se haga problema, sin considerar la circunstancia que puede estar atravesando. Cada emoción tiene una función y hay momentos en los que estaremos tristes o angustiados... No se puede con todo y está bien, no siempre todo saldrá bien y también está bien, ya que regirnos por estos pensamientos solo implica un mandato más a seguir. Esto no significa que ser positivo está mal o que no hay que tratar de sacar el lado bueno de las cosas, porque es importante, pero la cuestión es poder darse el lugar para preguntarse y saber si lo que estoy haciendo o sintiendo tiene que ver conmigo o con lo que se espera de mí desde afuera.

Y retomo este recorte de un escrito de Alexandra Kohan: “Alguna vez Lacan dijo, y se puede leer en ese mismo sentido, que cuando en el análisis el paciente siente que es feliz de vivir, es suficiente. Y ese feliz de vivir no es vivir siempre feliz, sino vivir un poco más consecuentemente con lo que uno cree que desea; es dejar de lado la idea de que la felicidad es una fiesta de los otros a la que nunca estamos invitados, esa fiesta que siempre nos deja afuera. FELIZ DE VIVIR ES ACEPTAR LA FRAGILIDAD DE VIVIR SIN GARANTÍAS."

 

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