Cada encuentro con un paciente es algo distinto, único en su sufrimiento. Y aunque en ciertos aspectos parezca que se asemejan a "lo que sucede a otros", no hay dos sufrimientos iguales.
Es por eso que un Psicoanalista se abstiene de responder a esas preguntas y las remite a quien habla. ¿Cómo un Psicoanalista podría saber lo que te ocurre? Ni un Psicoanalista ni ningún otro, porque solo quien habla y sufre puede decir cómo sufre, porqué sufre, porque no deja de sufrir, cuáles son las ganancias que obtiene con su sufrimiento y cuáles serían sus posibilidades.
Un Psicoanalista hace retornar esas preguntas bajo formas distintas, hace hablar manteniendo la suposición de que cada paciente sabe lo que le ocurre y hace de la escucha una función activa, porque su pregunta suscita tu respuesta.
No es sencillo un trabajo de análisis (y me refiero a vos como paciente) porque escucharse tiene grandes obstáculos. ¿Escucharse? Sí, el trabajo de análisis es lograr escucharse. Y así, en el transcurso de un análisis, la "cura" surge como efecto de una creación única; súbita, inesperada y misteriosa.
No es fácil el comienzo, no es sencillo volver y se puede tornar angustiante recostarse, pero es el precio de escuchar tu propio sufrimiento y realizar el acto que te permita sufrir menos: es el precio de la deci-sión.
El encuentro entre alguien que tiene algo para decir acerca de su malestar y aquel que oferta una escucha en torno a eso, suponien...
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