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¿Cómo Como?

 

 

Algunos destellos y tips sobre MindfulEating o Alimentación Consciente

 

¿Quién come cuando comemos? ¿Quién nos castiga después?

La alimentación es una necesidad física y vital pero ¿Qué pasa cuando nos desconectamos de este acto?

Lo importante no es (exclusivamente) el tipo de alimentos que ingerimos, si no, cómo nos relacionamos con ellos.

¿Quién come ahí?

 

Paremos un momento

Te invito a que hagas una respiración lenta y profunda y, desde este lugar, exploremos:

- ¿En qué momento como x c osa?

- ¿Qué sensaciones físicas me habitan antes?

- ¿Cómo me siento emocionalmente?

- ¿Hay algún paisaje que represente mi estado mental en ese momento? (un lago, un volcán, un pantano, un mar revoltoso, un fogón, etc.)

- ¿En qué postura me hallo al comer? ¿Paradx? ¿Sentadx (¿cómo?)?

- ¿Qué estímulos me sacan del plato? ¿Qué estímulos me llevan al plato?

- ¿Ansiedad? ¿Tristeza? ¿Aburrimiento? ¿No tener ganas de hacer algo? ¿Entusiasmo en alguna cuestión? ¿La compañía? ¿El celular? ¿La pc? ¿La tv?

- ¿Uso plato y cubiertos?

¿Pueden percibir todo el recorrido, el alrededor y la previa... del contexto de la comida?

Pues, se trata de un entorno.

Me interesa deternos un instante en este interrogante: ¿Cómo me puedo llegar a sentir después por comer de determinada manera? Y quiero destacar que no me estoy refiriendo a la cantidad, si no a la c alidad; al grado de atención, conciencia y presencia en esta bendita acción de nutrirnos.

En esos momentos ¿Estoy plenamente allí? Y si no ¿Quién?; ¿Una emoción?(¿Cuál?) ¿Un gran deseo de satisfacción? ¿Un trámite (algo que quitarme de encima)? ¿Una restricción o juicio (“tengo que comer sano”, tengo que comer menos”)?

¿Me permito verdaderamente disfrutar de este acto tan rico?

¿Cómo se sentiría hacerlo diferente? ¿Qué pasa si, además de comer lo que me gusta, puedo saborear cada bocado con los 5 sentidos?

¿Y si invito a la mente a participar del evento que está festejando mi lengua, mis dientes, mi boca?

 

Preguntas guía

- ¿De qué tengo hambre? (algo crujiente, algo de pesada digestión, algo jugoso)

- Si no es hambre ¿Qué se me despierta? ¿Incomodidad, desesperación? ¿Cómo se siente no seguir ese impulso?

- ¿En qué sensación/es física/s me baso para determinar si tengo o no hambre? ¿De dónde saco esa información?

- Cuando como ¿Qué aromas tiene el alimento? ¿Qué texturas? ¿Qué temperaturas? ¿Qué sabores? ¿Qué y cuántos colores?

- ¿Estoy comiendo en automático?

 

El precio de aspirar al perfeccionismo

Está comprobado que la dicotomía prohibido-permitido genera mucha Ansiedad, y ni hablar de los estereotipos de vida saludable: ser perfectos, comer sano y poco, hacer mucho ejercicio...
Pero... ¿Cuál es el costo?

 

Libres de culpas

Algo sumamente interesante que se plantea desde esta propuesta, es comer libre de culpas.

Si estamos presentes, sabemos qué queremos y qué no y así, elegir, libre y livianamente; a conciencia y con autenticidad. Pero todo esto (por más que lo parezca), no es nada sencillo; se trata de algo que debemos aprender y sostener, rodeando este camino de amorosidad y paciencia.

 

Elegir

Siguiendo una alimentación holísticamente saludable, podemos, de a poco, ir seleccionando qué comer, cuándo y cuánto. Pero ese no es el foco. Lo más importante tiene (aquí) que ver con el cómo, con la cualidad que emerge ahí y nos acompaña (y hasta a veces, nos domina).

De este modo, si un día me “desbarranco” pero soy consciente de ello, puedo verlo tal cuál es; algo que elijo hacer o no hacer. Conociendo qué pasó, sabiendo que esa posibilidad existe y que, habrá comidas, e incluso días en que esto pase.

Después de todo, somos humanos, no? Por eso también considero relevante (desde este mismo cultivo de conciencia) tratarnos con compasión cuando sintamos que estamos “fracasando”; acercándonos a esa experiencia desde un lugar curioso, aprendiz, amigable y real.

 

Estrategias

Aquí dejo algunas recomendaciones que nos pueden ayudar en los primeros momentos:

- Mirar la hora y proponernos demorarnos entre 20 y 25 minutos para comer (¡La señal de saciedad tarda entre 18 y 20 minutos llegar al Hipotálamo!).

- Respirar pausadamente en cada bocado que nos acordemos.

- Entre bocado y bocado, apoyar la comida o el tenedor o la cuchara.

- Masticar despacio y al máximo, hasta que el alimento se desintegre, notando los cambios de formas, texturas y sabores.

- Tragar el bocado antes de armar el nuevo (nuestro cerebro interpreta que debe apurarse y nos envía esa señal).

- Apreciar las cualidades físicas de cada comida: texturas, temperatura, sabor.

- Armar el plato con alguna intención estética. Esto nos ayudará a crear un ambiente seguro. No comer desde el paquete, “picoteando”.

- Cuando comimos distraídxs, pararnos para notar la saciedad. De este modo, la gravedad nos orientará acerca de la saciedad.

- Sentarnos conscientes; apoyar bien ambos glúteos, espalda erguida pero no recta, hombros relajados, ombligo “pinchado”, pecho expandido.

- Parar. No para dejar de comer, si no para observar con curiosidad qué está ocurriendo, cómo estoy comiendo (tal cual sea).

 

Darse cuenta

Tengamos en cuenta que, si bien los tips pueden ser útiles, la idea es poder decidir presente y libremente al momento de comer y no “llenarnos” de estrategias para controlarnos.

La intención tiene que ver con aceptar abiertamente las vicisitudes del camino. Por ejemplo, ante el “Me quiero morir, comí rapidísimo”, acercarnos a la alternativa: “Hoy me di cuenta que comí rápido, tal vez, notando esto, la próxima pueda percibirlo un poco antes” o “Comí rápido, hoy tengo un día acelerado/llegué con mucha hambre/había discutido con alguien/debo ponerme a hacer otra cosa y tengo poco tiempo/etc.”. O simplemente, curiosiar "Comí velozmente ¿Estoy de nuevo en ese lugar automático? ¿Hoy me está pasando algo en particular?", “comí mal” y punto final. Tan simple como registrar...

 

Es lo que es

Explorar distintas posibilidades en la medida que nos observamos y nos vamos conociendo.

Descansar en el darnos cuenta y ver lo incómodo que puede volverse pero, a partir de esto, de esta verdad, del cómo es, elegir empezar a cambiarlo a paso de hormiguita. A fin de cuentas, nadie se reeduca de la noche a la mañana...

¿Cómo sería acercarnos a la experiencia de comer como un espacio de autoconocimiento, en lugar de un momento de evaluación y juicio?

Lxs dejo con esa reflexión e invitación...

 

 

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Bibliografía:
- Alimentación consciente, Gabriel Counsen, Rosa M.; Fernandez, Juan C. y Cedillo, Luis F.
- Alimentación Consciente. Noticia Diario Clarín del 17 de Septiembre de 2019.
- El modelo de los tres cerebros: reptiliano, límbico y neocórtex, AdriánTriglia.
- Las bases biológicas del aprendizaje, Claudio Glejzer.
- La práctica nutricional para comer sano y adelgazar sin dietas, Gonzalo
- de Diego Ramos.
- Mindfulness en la vida cotidiana, Jon Kabat Zinn.
- Mindfulness Sencillamente, Mario Carrillo.
- Nutrición y mindfulness. De qué se trata Mindful Eating.
- Paso XXI: Mindful Eating & Neurobiología, Luis Cifuentes.
- Programa de conciencia plena (mindfulness) y compasión para la alimentación
consciente en estudiantes universitarios obesos, Salamea, Rosa M. Fernandez,
Juan C. y Cedillo Luis F.
- Programa de MindfulEating. Mondino, Valeria y Qks Costa, María. Train Your
Brain Argentina. Septiembre 2020.

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